La fotografía de la acción como el deporte, por ejemplo, no es demasiado difícil si se cuenta con el equipo adecuado que nos permita, primero estar cerca de la acción cuando no podemos estar físicamente próximos (lentes teleobjetivos o zoom óptico en cámaras compactas), segundo velocidad de disparo u obturación rápida de al menos 1/1000 de segundo y tercero sensibilidad suficiente para captar la luz disponible aún cuando la obturación es rápida, conocido como ISO, de 400 o mas.

Usualmente se utilizan cámaras SLR o profesionales en este tipo de trabajo, pero con las prestaciones que vienen disponibles en las nuevas cámaras compactas, se puede lograr un gran resultado también sin incurrir en elevados costos de equipo.

Así pues para una toma a pleno sol, no habrá problemas de luz y bastará con elevar la obturación a velocidad máxima 1/1000 de segundo o mas rápido, no hará falta subir el ISO así que un ISO 100 o 200 estará bien. Y pues el zoom óptico lo mas grande disponible si no podemos estar cerca. Hay que practicar para lograr el disparo en el momento exacto de mayor interés de la escena, así como para lograr una buena composición en el marco de la fotografía a tomar. Si la foto es nocturna como en el caso de la ilustración, entrará en juego compensar la luz débil con elevados ISOs los cuales sólo son comunes en las SLRs y algunas compactas de línea mas avanzada.

Sólo la experiencia te puede dar la clave de cómo realizar estas tomas con tu propia cámara, así que no dudes en llevarla al estadio o campo deportivo cada vez que puedas; quien quita que te conviertas en un reportero deportivo gráfico en tu futuro.

Una de las principales características que diferencian un retrato interesante de uno común, es sin duda la iluminación. Por ello es que cuando las personas acuden a un foto estudio aunque sea para algo tan simple como sacar unas fotos carnet, se puede apreciar el uso de lámparas de iluminación estratégicamente colocadas.
No es necesario contar con sofisticados equipos para lograr darle este toque especial a un retrato que tomemos nosotros con nuestra cámara personal. Basta colocar una lámpara y jugar con su ubicación en relación al sujeto a retratar.
La llamada iluminación a tres cuartos o iluminación Rembrandt (por ser este artista quien la dio a conocer en su obra pictórica) consiste en colocar la fuente de la iluminación principal en un ángulo de 45 grados con el sujeto o modelo. Aquí es donde la fotografía se hace divertida, y me refiero a ensayar, se puede jugar moviendo la lámpara un poco mas arriba de la cara del sujeto así como acercándola o alejándola a este. Si usas una lámpara común de bombillo de 100 W o menos, tendrás seguramente que colocar la cámara sobre una mesa o mejor aún en un trípode si se dispone, de esta manera no saldrá movida la foto aunque la velocidad de obturación sea lenta para permitir que esta relativamente débil luz ilumine correctamente al sujeto.
Cualquier cámara automática hará las correcciones del balance de blancos como de apertura y velocidad. Ten en cuenta que tu modelo ha de ser paciente y estar lo mas inmóvil posible.
Muy importante es no usar el flash que trae la cámara, esto arruinaría la toma con su luz frontal plana, y convertiría el retrato en una foto corriente.